Camino primitivo

Día 4: Borres – Berducedo, por Hospitales

“No todos los que vagan están perdidos.”

J. R. R. Tolkien

Si la primera noche fue la del ronquido sinfónico, la tercera ha sido un puto concierto de los Tres Tenores, con Luciano Pavarotti en plena forma. Qué pulmones, tíos, qué potencia de pecho, y qué flexibilidad sonora: tan pronto parecía un tenor como un barítono, e incluso se ha atrevido con el falsete. Los otros dos, ante tanta grandeza y solemnidad, se han dedicado a hacer de puro acompañamiento en contadas ocasiones.

En Borres se ha dormido poco, pero el espectáculo ha sido de aquellos que cuesta olvidar. Antes de que saliera el sol, ya encarábamos Hospitales.

El día se ha levantado con niebla
El día se ha levantado con niebla

Hospitales es una de las dos opciones que hay para ir de Borres a Berducedo. El nombre le viene por qué antiguamente en esta ruta había tres hospitales, que eran los albergues de los antiguos peregrinos (de ahí que a los encargados de los albergues se les llame hospitaleros). La otra es pasar por Pola de Allande, siguiendo una ruta que se abrió posteriormente: la ruta de Hospitales era intransitable durante el invierno, así que buscaron otra forma de cruzar la sierra de Palo: fundando un pueblo, Pola de Allande, que permitiera cruzar la sierra de forma más fácil.

Subiendo Hospitales

Hospitales tiene fama de duro, sobre todo porque entre el último pueblo y el siguiente hay unos 20 kilómetros de distancia. Así que si en medio te coge cagalera, mal asunto. Pola de Allande es más civilizado, pero son 50 kilómetros, así que tienes que hacer el paso en dos días. Yo había decidido pasar por Hospitales porque es la manera de hacer el Primitivo en doce días, pero a Bodenaya nos la recomendaron fervorosamente, siempre que estuviéramos bien física y mentalmente.

El albergue de Borres no tenía gran cosa, pero lo que si tenía eran unos cuantos papeles advirtiendo que en caso de mal tiempo (niebla, nieve o lluvia), mejor no pasar por Hospitales. Justo en el momento en que el camino se bifurca, hacia Hospitales o hacia Pola, hemos encontrado las mismas advertencias. A pesar de la niebla, hemos seguido.

Hemos subido junto con Leoni, Agata, y una mujer valenciana que ha dormido en el albergue. Me gusta la compañía de Leoni y Agata. Tienen esa alegría, ese descaro, aquella locura de cuando la vida aún no te ha derrotado. Hemos subido camino arriba, sin prisa pero sin pausa, que los pies ya habían comenzado a ser un suplicio, mientras de vez en cuando nos llegaba un holaaaaaaaa que gritaba la valenciana, asustada por la niebla.

Más niebla en Hospitales
Más niebla en Hospitales

Llegados a la parte más alta de la ruta y del camino primitivo, 1200 metros, la niebla ha empezado a esparcir, y nos ha dejado disfrutar del paisaje de media ruta, que siempre es mejor que nada. Para mí habría podido continuar la niebla, porque bajando hasta Montefurado he sufrido bastante calor, que yo y el sol nunca nos hemos llevado demasiado bien.

Y bajando Hospitales

El resto de jornada no ha tenido más historia, la subida a Hospitales se lleva todo el protagonismo de la ruta de hoy. Es el actor destacado, como el Pavarotti de la noche anterior. El resto, acompañamiento necesario pero prescindible, donde solo destacó la niebla, que a pesar de ser bastante espesa (las ruinas del primer hospital ni siquiera las hemos visto) en ningún momento hemos tenido dudas de por dónde iba el camino. Quizás al llegar arriba, el plano, el camino se desdibuja un poco, pero nada preocupante

¿Queréis que os sea sincero? Hospitales no lo he encontrado tan duro. De hecho, no lo he encontrado duro. La subida es larga y la pendiente importante, pero no llega a la categoría de duro. Con unos pies normales (donde como normales se entiende el desgaste habitual de haber hecho noventa kilómetros en tres días), no presenta ninguna dificultad. De hecho, ni con los pies medio hechos polvo, como los míos, la ha presentado. Eso sí, hay que llevar agua y comida. Como siempre que se sale a la montaña, vamos.

Y hacia Borres

En Borres he ocupado la última cama que quedaba libre, en la parte de arriba de una litera que parecía tener vida propia. Había dos desconocidos en la habitación, una chica Taiwanesa (diría), y un tipo australiano, que se movía en taxi y haciendo autostop.

He vuelto a coincidir con el grupo del segundo día, con los que hemos pasado la tarde en el supermercado-bar de Berducedo, contemplando como pasaba el tiempo sin nada más que hacer que descansar y esperar a que se secara la ropa que había vuelto a lavar, mal, a mano. Dos de quienes conforman este grupo son Sandra y Álvaro; ella es catalana y le gusta el color azul lluvia, y él es andaluz y no tiene ningún color preferido. Viven en Algeciras, y son pareja.

 

Sandra
Sandra

Álvaro
Álvaro

Como viene siendo habitual, a las 10 de la noche las luces se han apagado. Mañana, afortunadamente, solo 20 km. Será un día para descansar, que tener los pies en el suelo es más doloroso de lo que lo es habitualmente. Quién sabe, tal vez debería haber hecho el camino en bici.

De Borres a Berducedo

Total distance: 24286 m
Max elevation: 1274 m
Min elevation: 681 m
Total climbing: 1201 m
Total descent: -918 m
Tiempo total: 07:33:50

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