Camino primitivo

Día 7: O Padrón – Castroverde

“Nuestras maltratadas maletas se amontonaban sobre la acera de nuevo; nos quedaban largos caminos por recorrer. Pero no importa, el camino es la vida.”

Jack Kerouac

Superado el ecuador, y ya en Galicia, parece que todo sea posible y que sólo haya la mitad por hacer. En Padrón se duerme bien. Realmente, no hace falta mucho para dormir bien. Ni para estar bien en un albergue: una ducha mínimamente cómoda y limpia, una habitación mínimamente cómoda y limpia, una cocina mínimamente cómoda y limpia, y buena compañía. No hace falta nada más. Y en el Camino de Santiago, la hay. Y mucha.

Comienza el día en Padrón hacia Castroverde · Camino Primitivo
Comienza el día en Padrón hacia Castroverde · Camino Primitivo

El día ha empzado con un desayuno en el mismo albergue, con la misma gente con la que habíamos cenado y hecho la post-cena: Carme, Agata, Leonie, un lituano, y los asturianos. El resto de gente del albergue estaban desaparecidos, o encerrados en sus habitaciones, supongo. Como siempre, de entre los conocidos, he sido el último en salir.

Arrancando con la calma

El camino, de salida, hacía subida. Como de costumbre. Especialmente, la primera hora. La novedad de hoy ha sido que no era el único que caminaba despacio. Un poco antes de llegar al punto más alto de la jornada, donde se encuentra un antiguo hospital (de peregrinos, no de enfermos) reconstruido, me he encontrado a Agata, a quien le dolía una pierna. Así que hemos subido hasta arriba sin prisa pero sin pausa.

En el hospital estaba el grupo de asturianos y Carme. Después de cuatro fotos ha comenzado la bajada, hasta Paradavella, y por carretera. La verdad, es una lástima que tanto trozo del Camino se haga por carretera, en una zona llena de bosques. Que le vamos a hacer….

No sé de dónde sale el nombre, pero en el bar a pie de carretera de Paradavella hemos parado todos. El grupo de Álvaro, el grupo de Carme, el grupo de Agata, el grupo de Astrid, e incluso yo. Ha sido un reencuentro improvisado y desincronizados: el tiempo en que todos estábamos dentro ha durado poco.

¿O Cádavo o Castroverde?

Saliendo del bar, quien ha improvisado he sido yo: no he seguido el camino, que según nos había explicado la noche anterior el asturiano, zigzaguea mucho y hace como unos 2 kilómetros de más, y he cogido la carretera. Que los pies no están para florituras. No he sido el único. A media subida me he encontrado Carme, y cuando ya habíamos recuperado el camino, nos ha cogido el asturiano. Él se ha quedado a esperar al resto de su grupo (la mujer, la cuñada, y una tercera mujer que no sé si tenía algún parentesco), y Carme y yo hemos seguido, mientras nos contábamos la vida, hasta O Cádavo.

Mi intención inicial, en el momento de planificar el camino, era quedarme en O Cádavo. Pero David de Bodenaya me recomendó llegar a Castroverde, donde el albergue lo habían inaugurado el año anterior y del que todo el mundo hablaba muy bien. Y yo hago caso a lo que me dice la gente de Bodenaya. Carme no lo tenía claro, parecía bastante convencida de seguir cuando hemos llegado, pero teníamos que comprar comida porque en Castroverde no podríamos. Así que hemos parado a comer esperando las 4, que era la hora en que abría el supermercado.

Poniendo nombre a dos peregrinos

Buscando donde comer, nos hemos encontrado con Víctor y Sergio. Con los dos coincidimos en San Juan, y casi nos hemos encontrado en cada final de etapa. Sergio es de Mallorca, y ya había hecho el Primitivo el año pasado. Víctor es de Valencia, informático pasándose al marketing, y su color favorito es el rojo. Son amigos, se habían conocido en las redes sociales compartiendo aficiones, y habían decidido conocerse en persona al Camino.

Nos han llevado a comer en el restaurante donde había todo el mundo, y de camino Sergio nos ha dicho que lo dejaba, que se quedaba en O Cádavo, cogía un bus hacia Lugo, de allí un tren hacia Madrid, y un vuelo hacia Mallorca. Había hecho el camino el año anterior, y no le estaba aportando nada hacerlo de nuevo, solo retrasarle el inicio de curso universitario, así que se iba.

Víctor
Víctor

En Castroverde falta gente

Después de comer, hemos pasado por el súper, por la farmacia, que se había convertido en el elemento primordial del camino, y nos hemos despedido de Sergio.

Los 8 kilómetros hasta Castroverde se han hecho eternos. Era un pueblo donde parecía que no llegaríamos nunca. Afortunadamente, hemos llegado. También estaba todo el mundo. Y no todos, en el mejor estado físico: cuando andábamos, ¡parecíamos pingüinos!

Llegar al albergue y encontrarte a los peregrinos con los que has ido encontrándote los últimos días es casi como llegar a casa. Comentas la jugada, cenas, haces tertulia, te das cuenta de que llevan el viaje mejor preparado y saben que en Castroverde sí hay tiendas, y te vas a dormir sabiendo y esperando que mañana volverás a coincidir con todos ellos, con esta nueva familia, de pingüinos, que se va forjando día a día.

De O Padrón a Castroverde

Total distance: 30941 m
Max elevation: 1080 m
Min elevation: 632 m
Total climbing: 1016 m
Total descent: -1318 m
Tiempo total: 10:11:21

Galería fotográfica

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