Camino primitivo

Día 11: Rivadiso – Monte do Gozo

“El verdadero descubrimiento de un viaje no consiste en buscar nuevos paisajes, sino en tener nuevos ojos.”

Marcel Proust

Me he levantado, curado y vestido sin hacer ruido. O mejor dicho, haciendo el menor ruido posible. Y aun así, o debido a, cuando estaba a punto de irme, la chica de la litera de arriba me ha preguntado si ya me iba, hacia dónde iba, qué día llegaba a Santiago … Solo le veía un ojo, una ceja, y media boca, pero tenía una voz tan dulce y se la veía tan feliz en la camilla, que he estado a punto de tumbarme a su lado, abrazarla, e intentar compartir aquella felicidad que no sabía de donde le llegaba. Era eso, o 40 quilómetros.

Hacia Monte do Gozo · Camino Primitivo de Santiago
Hacia Monte do Gozo · Camino Primitivo de Santiago

Pero he elegido ir a desayunar. Todos tomamos decisiones equivocadas, y quién sabe si esta pasará a formar parte de este grupo. A posteriori, todo es muy fácil. Si hubiera pensado con los pies, me habría quedado, independientemente de quien hubiera en la camilla; suerte que ya solo quedaban 45 kilómetros, porque la cosa empezaba a ser bastante bastante inaguantable.

Como decía, mi camino me ha llevado a desayunar, y allí hemos coincidido de nuevo con Germán y Paco. Yo me he entretenido, como siempre, y he empezado a caminar a las siete y media, el día que he empezado más temprano, hasta el momento. También será el día que más andaré: 40 kilómetros hasta el Monte do Gozo. Si los pies me lo permiten.

Hacia Monte do Gozo · Camino Primitivo de Santiago
Hacia Monte do Gozo · Camino Primitivo de Santiago

El día ha sido bastante parecida a la jornada de ayer a partir de Melide: un montón de gente yendo en la misma dirección. Entre esto y el dolor de los pies, estaba de bastante mal humor, así que pocas fotos he hecho. Me he dedicado, básicamente, a andar.

Encarando un día largo

El camino no es duro, tampoco plano, va subiendo y bajando ligeramente, pero sin nada que destacar. Así que en menos de tres horas y 15 kilómetros me he plantado en Salceda, donde he parado a comer, a pesar de no ser el punto medio de la ruta. Pero tenía hambre. Y ninguna otra cosa que hacer.

Después de comer la cosa ha seguido igual de monótona. Antes de llegar a O Pedrouzo, que inicialmente debía ser el final de ruta de hoy, hay una bajada, ni muy larga ni con mucho desnivel, pero que sirve para romper la rutina. Y al cabo de unos kilómetros, vuelves a subir casi todo lo que habías bajado, hasta que llegas al aeropuerto de Santiago. Es fácil de reconocer porque el camino lo bordea por un extremo, durante un kilómetro, más o menos, y van apareciendo vallas llenas de cruces hechas con ramas y cosas así. Hay quien pone candados en los puentes, y hay quien pone cruces en las vallas.

Pasadas las cruces, todo vuelve a ser aburrido y cuesta abajo, hasta que el camino se aproxima al Monte do Gozo. Es un monte y por tanto, hay que subirlo. He llegado arriba, que es donde está el albergue, después de 8 horas y 20 minutos, en un estado entre hecho polvo y medio muerto. Los espaguetis de la comida serían sin gluten, sin azúcar, sin sal y sin calorías, que los últimos kilómetros se han hecho duros de verdad; cada paso parecía hecho sobre una alfombra de faquir, y os puedo asegurar que la estatua gigante y megalómana de Juan Pablo II en la cima del Monte no tiene poderes curativos.

Monte do Gozo, última etapa

El Monte do Gozo, si podéis, evitadlo. Es una instalación en el más puro estilo militar, de barracones, perfectamente ordenada, de construcción reciente, pensada y diseñada para acoger 400 peregrinos por noche, que pueden ser 800 en Año Santo Jacobeo. Es cómodo, las duchas están limpias y van bien, hay lavadoras y secadoras, pero no tiene alma. No sabéis cómo he echado de menos Bodenaya.

Para compensar, mientras estaba fuera curándome, han llegado Paco y Germán.

Paco
Paco

Paco es valenciano, amigo de Germán, y se incorporó a Lugo. También se le han hecho largos los 40 kilómetros, por lo que han llegado más tarde de la cuenta.

Mientras estábamos fuera contándonos el día, ha pasado el Gran Roncador en Jefe, que iba directo a Santiago. A mí, la idea de pasar la noche al lado para llegar bien temprano me gustaba.

Me sentía como un rey medieval, acampado fuera la muralla de la ciudad que, al día siguiente, le abriría las puertas para verlo entrar triunfalmente.

De Rivadiso a Monte do Gozo

Total distance: 36988 m
Max elevation: 474 m
Min elevation: 299 m
Total climbing: 1086 m
Total descent: -1053 m
Tiempo total: 09:13:39

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