Camino primitivo

Día 2: San Juan de Villapañada – Bodenaya

“Despertarse sola en una ciudad extraña es una de las sensaciones más agradables del mundo.”

Freya Stark

He dormido con Darth Vader al lado, tíos. Y con unos cuantos que debían haber hecho un máster de roncadores. Iban todos perfectamente sincronizados. Pero no roncando al mismo tiempo, no; los ronquidos se encadenaban en una melodía de segundas voces, y terceras, y cuartas, de diferentes tonos, convirtiendo la calma de la noche en un ronquido infinito que sólo la respiración de Darth Vader osaba romper.

Tocan 30 km más hasta Bodenaya. Que la fuerza nos acompañe.

Montañas asturianas · Camino primitivo
Montañas asturianas · Camino primitivo

Esta pasada noche, en San Juan de Villapañada, se ha dormido poco. Los más madrugadores han empezado a prepararse en breve, y como los ronquidos no han dejado dormir a casi nadie, quien más quien menos ha salido de la litera mucho antes que el sol salga de la cueva donde se debe ocultar. Nos hemos vestido, cada uno por su cuenta, hemos desayunado, aquí ya ha habido más variedad, y nos hemos quedado sentados alrededor de la mesa, todos. Hasta que los primeros han decidido salir siendo aún de noche, que tampoco pasa nada si tienes un frontal. El resto, han ido desfilando progresivamente. Antes de que el sol sacara la cabecita por detrás las montañas asturianas, el albergue ya debía estar vacío, muchos hacia Bodenaya.

Afortunadamente, no hace falta madrugar

He sido de los últimos en salir, que esto de las mañanas a mí se me dan mal. Hacía tiempo que no caminaba siendo aún de noche. Por la montaña, quiero decir. Debía hacer unos dos años, de una vez que fui a Aigüestortes, en octubre, y empecé a caminar a las 6, para intentar sentir algún ciervo bramar. Y nada. Que no hay ciervos allí.

Tampoco era mucha montaña. La ruta de hoy, me refiero. Eran montañitas bajas, y mucho camino de asfalto. Y a mí, el asfalto, me cansa. Y hace que me olvide de los lugares por donde paso. No os imagináis como me está costando recordar cómo ha ido el día. Así que puede pasar que lo que cuente no sea 100% fidedigno. En el próximo Camino, prometo coger libreta y boli, que con el móvil hace como pereza escribir frases solas.

Total, que del primer tramo del día, solo recuerdo la pérdida del buff que había comprado en Chamonix cuando hice el trail del Montblanc. No os podéis imaginar la pena que he sentido, le había cogido mucho cariño, a aquel buff.

Camino primitivo de Santiago, dirección Bodenaya
Camino primitivo de Santiago, dirección Bodenaya

Desayunando dos veces

Llegados a Cornellana, parece que todos hemos parado a desayunar en el mismo bar, que justamente era lo primero que había en la entrada del pueblo. Estaba lleno de peregrinos con quien había compartido el albergue. Los roncadores, vaya.

El desayuno ha durado poco, y pronto los peregrinos nos hemos dividido en dos: entre los que entraban en el supermercado de enfrente a comprar comida, y entre los que hemos seguido caminando hacia Salas, el otro pueblo de la jornada donde comprar comestibles. La mañana ha ido transcurriendo tranquilamente mientras miraba emails del trabajo y likes de Instagram.

Camino a Bodenaya - Camino primitivo de Santiago
Camino a Bodenaya – Camino primitivo de Santiago

Hacia a Cornellana camino de Bodenaya

Poco antes de llegar a Salas hay un pequeño puente de piedra, muy bonito, ideal para sentarse a descansar y comer un par de plátanos. Mientras lo hacía, han llegado tres peregrinos que querían hacer noche en Cornellana: una zaragozana, un zaragozano y un vasco (ya me disculparéis, pero los nombres se me dan fatal). Serían, pues, las primeras bajas de la primera noche. Mientras marchaban, he visto que el zaragozano llevaba mi buff colgado en la mochila. Me ha dado pereza ponerme a correr para pedírselo (empezaba a tener los pies mal y tenía las primeras molestias en el tendón de Aquiles), y he pensado que ya lo encontraría antes de separarnos. Pero no. El segundo plátano se ha alargado, y ya no he visto más al señor zaragozano. Ni a mi buff.

En Cornellana, comprando en el mismo supermercado que yo, estaban Leonie y Agata, la chica lituana. Tiene 26 años, le gusta el color azul, y muestra permanentemente una encantadora sonrisa.

Agata y su sonrisa
Agata y su sonrisa

El templo de Bodenaya

Hemos hecho juntos los últimos ocho kilómetros hasta el albergue de Bodenaya, que me habían recomendado. Nos ha recibido Cris, que en mayo pasado haciendo el Camino pasó por este albergue y le gustó tanto que le dijo a David que, si no le importaba, cuando volviera se quedaría a ayudarle.

Cris es de Hospitalet, y hemos estado contándonos la vida un buen rato, en la calle, aprovechando el día tan esplendoroso que hacía; ella tomaba el sol, y yo me reventaba y me curaba las ampollas. Es una persona muy interesante, Cris. Después nos ha acompañado, a mí y a un chico valenciano, a la farmacia más cercana a Bodenaya: nuestros pies necesitaban ayuda.

El albergue de Bodenaya es una parada obligatoria. Es el espíritu hospitalario hecho realidad. Es el Rivendell de los peregrinos. Sentaros y descansad, esta noche no debéis preocuparos de nada. Es un lugar lleno de reposo, de encanto, de sonrisas y de abrazos, de humanidad. Un lugar casi mágico.

De San Juan de Villapañada a Bodenaya

Total distance: 27466 m
Max elevation: 717 m
Min elevation: -71 m
Total climbing: 1341 m
Total descent: -925 m
Tiempo total: 07:27:59

Galería fotográfica

Continúa ...

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